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La Chitosa Repara el Daño Cerebral y la Parálisis

La Chitosa repara el daño cerebral y la parálisis

En un artículo escrito por katkryn Knight de la revista Journal of Experimental Biology informa que unos investigadores de EE.UU. encontraron que el uso de un azúcar simple que se encuentra en el caparazón de los crustáceos puede reparar los acordes espinales dañados. 

Por otra parte, el Science Daily en abril 18 de 2010 explica que existe un nuevo tratamiento basado en las conchas de las criaturas del mar como las langostas, para ofrecer una nueva esperanza a los pacientes con parálisis y daño cerebral y mejorar su calidad de vida.

El profesor Richard Borgens, quien es el director del Centro de Parálisis de Investigaciones en Indiana y pionero en este tipo de investigaciones exclamó muy emocionado que este era el acontecimiento más prometedor después de la segunda guerra mundial para tratar las lesiones cerebrales y de la médula espinal.

Aclaran que Richard Borgens y sus colegas del Centro de Parálisis de Investigaciones de la Facultad de Medicina Veterinaria de Purdue tienen un sólido historial de invenciones de terapias para tratar el daño nervioso.

Otra terapia que está actualmente en fase de pruebas es el uso de glicol polietileno (PEG) para sellar y reparar las células nerviosas espinales. Borgens y su equipo pueden restaurar la capacidad de la médula espinal para transmitir señales al cerebro, sin embargo, hay un inconveniente clínico en la focalización y reparación de las membranas nerviosas dañadas al usar el PEG, ya que son productos de degradación potencialmente tóxicos.

Con estas terapias químicas surgen interrogantes muy precisos acerca de la posible utilización de algún compuesto biodegradable no tóxico y que sea igualmente eficaz.

Borgens se asoció con el fisiólogo Riyi Shi y el químico Youngnam Cho, quienes señalaron que algunos azúcares son capaces de atacar las membranas dañadas. Podrían encontrar un azúcar que restaura la actividad de la médula espinal con una mayor eficacia que el PEG. Borgens y su equipo publican su descubrimiento de que la Chitosa puede reparar las membranas de las células nerviosas. Esta nota esta publicada en la revista The Journal of Experimental Biology del 16 de abril de 2010.

Después de haber probado inicialmente manosa se encontraron que no se había producido la reparación de las membranas nerviosas espinales, Cho decidió probar una forma modificada de la quitina, uno de los azúcares más comunes que se encuentra en el caparazón de los crustáceos. La conversión de quitina a chitosán.

Cho aisló un segmento de la médula espinal del conejillo de Indias, se comprimió una sección, aplicó chitín modificado y luego añadió un colorante fluorescente que sólo podía entrar en las células a través de las membranas dañadas.

La eficacia de esta prueba estaba por demostrarse, si al aplicar el chitosán el tejido de la médula espinal se teñía del colorante fluorescente entonces la prueba había fracasado.

Cuál sería la sorpresa de Cho al visualizar una sección de la médula espinal en el microscopio, esta se encontraba completamente oscura. Ninguno de los tintes había entrado en las células nerviosas. La Chitosa había reparado las membranas celulares dañadas.

La Chitosa hace reparaciones en las membranas mitocondriales, así como en el nervio de las membranas celulares.

Ante esta eficacia se produce otra pregunta, ¿Podría el chitosán restaurar la capacidad de la médula espinal de transmitir señales eléctricas al cerebro a través de una región dañada? Se hicieron pruebas y mediciones. A los 30 minutos después de aplicar una inyección de chitosán a roedores, las señales habían vuelto milagrosamente a los cerebros de los animales. El chitosán es capaz de reparar la médula espinal dañada de manera que podrían transmitirse señales del cuerpo del animal a su cerebro.

Borgens está muy entusiasmado por este descubrimiento ya que el chitosán es capaz de localizar y reparar el tejido dañado de la médula espinal y está aún más entusiasta ante la perspectiva de que las nanopartículas de chitosán también podrían apuntar a la entrega de fármacos neuroprotectores económicos aplicados directamente en el sitio de la lesión.

La historia anterior  es de la revista Journal of Experimental Biology, escrito por  Kathryn Knight y traducido por Julio César Martínez.


Diario de Referencia:
    1. Cho, Y., Shi, R. y Borgens, RB quitosano produce neuroprotección potente y la recuperación fisiológica después de una lesión traumática de la médula espinal. Revista de Biología Experimental, 2010; 213 (9): 1513 DOI: 10.1242/jeb.035162
http://www.sciencedaily.com / releases/2010/04/100416094012.htm

Crédito foto
Richard Borgens, (Mari Hulman George) Profesor de Neurología Aplicada, trabaja en la regeneración de la médula espinal en animales y seres humanos en su laboratorio en el Centro Purdue para la parálisis de investigación en la que es director. Borgens, que tiene citas comunes en la Escuela de Medicina Veterinaria y la Escuela Weldon de Ingeniería Biomédica, ha sido invitado a dar conferencias en China sobre la base de su investigación. (foto de Purdue Noticias Servicio David Umbert)

 


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